36# Un escándalo



          El bullicio del gran salón no pudo amortiguar la voz indignada de Henrietta. Eleonora no tuvo que girarse para saber que su prima se dirigía a ella con prisa y furia. "¡En qué estás pensando, Eleonora!", siseó Henrietta, sujetándola por el brazo. "Actuar así delante de todos... ¿Tú sabes siquiera a quién has ofendido?."

​La indignación de Henrietta era genuina. Mientras Eleonora se había retirado de la pista, su prima había seguido la escena con los ojos como platos. No sabía en qué había consistido la conversación, pero había entendido el gesto de Eleonora al marcharse, tan abrupto. Una afrenta pública, a un Duque, nada menos. "Tenemos que irnos de aquí ahora mismo", continuó, arrastrándola hacia la puerta para evitar el escándalo. "Tengo que tratar de solucionar la situación. ¡No puedo dejar que se vaya de la región con esa impresión de nuestra familia!"

​Soltando a Eleonora en el umbral de malas maneras, Henrietta echó a correr hacia la terraza anexa, donde sabía que encontraría a Harry. Lo divisó al instante, de pie junto a otros caballeros, una copa de vino en la mano y una sonrisa en el rostro. Su despreocupación encendió aún más la furia de la mujer.

​"¡Harry! ¡Por fin te encuentro! ¿Puedes venir un momento?". Saludo cortésmente a sus amigos. 

​Harry, con un gesto de desgana, se disculpó con ellos también y se unió a ella. "¿Qué ocurre, Henrietta? Luces como si se hubiera desplomado el cielo."

​"¡Tu prima!", exclamó, sin importarle que alguien más pudiera escuchar. "Ha disgustado a Lord Beaumont con sus extravagancias. ¡Al mejor pretendiente al que podría aspirar! Y le ha faltado al respeto en público. ¿Qué demonios vas a hacer con ella esposo?"

​La exasperación de Harry era evidente. "No te entiendo, Henrietta. Unos días rezas a Dios para que Eleonora permanezca soltera y así mantener nuestras rentas y al día siguiente la quieres casar con nada menos que un Duque. ¡Decídete!"

​Henrietta lo fulminó con la mirada. "¡Idiota! ¡Tú no entiendes nada!" La voz se le quebró de la rabia. "¿No te has dado cuenta de las amistades que frecuenta esa muchacha? Cualquier día va a llegar preñada y tendremos que entregar nuestras rentas y la casa a un don nadie!, ¡Más nos interesa un rey que un mendigo! 

Harry la miraba con una mezcla de duda y resignación. "Harry, solucionalo, que Eleonora no puede puede perder la oportunidad de cazar un buen marido y nosotros de que se vaya a las tierras de ese esposo y nos deje en paz de una vez."

Él podía admitir que también se estaba cansando de las incesantes preocupaciones que despertaba Eleonora en su esposa. "No estoy de acuerdo con las barbaridades que hablas Henrietta, pero haré lo que pueda por evitar el escándalo."

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