5# Rompan filas

 



Eleonora se negó a esperar a volver al carruaje para hacer el último tramo montada y en su lugar prosiguió a pie. Siempre encontró placer en pasear y tantas horas de viaje había dejado sus extremidades sumamente entumidas.

Estaba gratamente sorprendida con el esplendor de los dominios y se preguntaba por qué su padre nunca la habría llevado a esa residencia.
Al llegar a la puerta, le aguardaba una pequeña comitiva de cinco empleados sobriamente ataviados que la recibieron con la cortesía propia de un saludo militar.

"Buenas noches, lamento haber tardado más en llegar. Quería caminar, me presento, soy Eleonora Atherton", comenzó a decir, con voz firme y melódica, "Ruego sepan que pueden contar conmigo para lo que necesiten." ​El ama de llaves, con expresión severa, la interrumpió. "Disculpe, señorita Atherton", le espetó con firmeza, "Es usted quien ha de contar con nuestra ayuda. Le insto a que me siga a sus habitaciones para refrescarse y descansar antes de la cena." Un gélido reproche a sus modales.

Al pasar, varias doncellas se sonrieron y le gustó ver que podía llegar a tener cómplices en aquella contienda.

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