29# El malentendido

        


        El lunes llegó, y con él, el regreso de Eleonora a Blackwood Manor para una nueva semana de lecciones. Por primera vez, la atmósfera en la biblioteca era densa, cargada de una expectación casi palpable. Los alumnos se mostraban más tímidos de lo habitual y Lord Frederick, aunque mantenía su usual compostura, los observaba con un ceño visiblemente malhumorado. Eleonora no tenía claro por qué, pero intuía que la presencia de Benjamin Finch, recién recuperado y radiante por su vuelta, tenía algo que ver.

Al finalizar, con poca floritura, Frederick le pidió a Eleonora que se quedara. "Señorita Atherton," comenzó con voz medida, esperando hasta quedarse solos para continuar. "Su presencia, aunque estimulante, me temo que es una distracción para mis pupilos. Una que no se pueden permitir."

La sentencia pilló a Eleonora desprevenida, que no se vio venir tampoco el siguiente ataque. "Además, la espeleología no es, me atrevo a decir, un campo adecuado para una dama."

Eleonora, sintiendo el nudo en el estómago, defendió su posición con una elocuencia inesperada. "Lord Frederick, como hija de un estudioso, siempre he sentido una profunda curiosidad por el mundo y sus misterios. Y mi intelecto, al igual que el de cualquier caballero, busca nutrirse. No creo que mi género deba ser un impedimento para acceder a ese conocimiento." 

Frederick la escuchó, su expresión inescrutable, apenas le dirigía la mirada. Tras un momento de silencio, su voz se tornó más grave. "Comprendo su pasión, señorita. Sin embargo, me temo que nuestro acuerdo está a punto de volverse inviable." Hizo una pausa, su mirada seguía siendo esquiva. "He sido convocado por la Real Sociedad Geográfica para una expedición de espeleología a una región remota del extranjero. Partiré antes de que termine el mes, y mi regreso es, por el momento, incierto."

La noticia cayó sobre Eleonora como una losa. El corazón le dio un vuelco y no pudo más que acercarse a él y comprobar que fuese cierto. "¿Y qué pasará con los chicos?" Dijo lo primero que se le ocurrió entre pensamientos fugaces.

"Ellos estarán bien, pronto empieza el siguiente curso, tendrán vacaciones hasta entonces y después el señor Finch empezará en Oxford y los menores harán la formación final de Eaton para el examen del año que viene de la universidad que les interese". 

Eleonora abrió la boca para preguntar algo, pero él la interrumpió y se alejó de ella evitando también su tacto, su voz ahora con un tono de irritación nada disimulado. "No obstante, no tiene por qué preocuparse. El señor Finch está ya totalmente recuperado y podrá encontrarle en el pueblo tantas veces como desee hasta entonces. Y lo mismo con la Señora Cooper, a la que podrá visitar a sus anchas cuando todos mis asuntos aquí hayan terminado".

A Eleonora la sangre se le subió a la cara, no entendía nada, ¿Estaba atreviéndose a insinuar que su interés en la ciencia ocultaba alguna relación con conocer a Benjamin? Su anterior expresión de anhelo y desesperanza se tornó rápido en una de pura rabia contenida. Sin decir una palabra, recogió apenas la mitad de sus cosas aceleradamente, le dio la espalda a Lord Frederick y abandonó la biblioteca, cerrando la puerta con más fuerza de la necesaria.

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