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Mostrando entradas de agosto, 2025

28# Melancolía

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            La iglesia del pueblo era un pequeña, c onstruida con piedra caliza, sus muros color miel resplandecían bajo el sol, salpicados por parches de hiedra que trepaban con gracia. Su interior rivalizaba en belleza con el exterior, era un sobrio  refugio de grandes cristaleras y disposiciones de madera antigua. Se llevaba a cabo una misa dominical, por lo que el espacio estaba concurrido. El aroma a incienso y cera flotaba en el aire, mezclándose con el murmullo de las oraciones. Eleonora, sentada sola en el banco de madera fría, intentaba en vano prestar atención al sermón del sacerdote. Sus palabras, sobre el deber y la piedad, se perdían en el resonar de su propia mente, anclada en una imagen muy diferente que se desarrollaba ante sus ojos. El clérigo, con voz grave y resonante, había dirigido hacía unos minutos una admonición pública a una joven pareja que se uniría en matrimonio la  siguiente  semana. Sus faltas previas fueron...

27# A medida

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                  La tarde en el pueblo, que había comenzado con un inocente paseo, tomó un giro inesperado para Eleonora. Su mirada se había cruzado con la de Lord Frederick Beaumont y una tensión incómoda se hizo palpable. Tal vez no quería acercarse a mostrar sus respetos a tan variopinto grupo en público. Sin embargo, al verla, se acercó, su expresión una máscara de cortesía impenetrable. "Señorita Atherton", saludó, su voz formal. "Es grato ver que el joven Finch se ha recuperado plenamente de sus fiebres". Su mirada recorrió el pequeño grupo, posándose brevemente en Benjamin y saludando en silencio a Mary. "Lord Frederick", respondieron Eleonora y Finch, con la misma formalidad y se sonrieron al hablar a la vez.  Él, ajeno a la tensión que se marcaba en la mandíbula de su profesor, hizo una reverencia. "Lord Frederick. Qué sorpresa encontrarle. Recibí el alta médica y estoy listo para volver incorporarme en sus lecciones"...

26# Depende

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       Ese fin de semana, Eleonora acompañó a Mary al pueblo a comprar al atardecer. Con el carruaje cargado y el Señor Cooper de regreso a Blackwood Manor, aprovecharon para dar un tranquilo paseo por las calles adoquinadas del casco antiguo del pueblo. "¿Cómo se le ocurre señorita?" Le recriminaba. "El señor Beaumont estará tan enfadado conmigo". A Mary le preocupaba su asistencia a las lecciones de su señor. "Todo lo contrario, seguro elevó su opinión de ti" sonrió satisfecha "Entenderá que aguanto sus sermones solo por verla" Se ganó un manotazo muy justificado en el brazo por el que se sujetaba a Mary en su paseo. "¿Es usted la señorita Atherton?" Les interrumpió un joven. Se volvieron y asintieron al muchacho. "Me presento mis señoras, mi nombre es Benjamin Finch". Clamó con una airada reverencia. "Finch, Finch..." A Eleonora le sonaba demasiado ese nombre. "¡Es usted el tercer pupilo! El chico de las fieb...

24# Trabajo de campo

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       Tras el primer día de trabajo de campo, Eleonora demostró ser una alumna sumamente diligente, de hecho, fue aceptada en el grupo con una facilidad impresionante a ojos de cualquiera. "Cada mañana solía llegar tres pupilos a Blackwood Manor y, sin embargo, ahora sois solo dos", Eleonora sembró el germen de una pregunta. El más joven de los chicos se sintió directamente interpelado y no dudó en responder: "Oh, nuestro pobre señor Finch sufre de fiebres. Nos aseguró que tan pronto como mejorase volvería pues quería tener el placer de conocerla también." Eleonora se sonrojó. Lord Frederick sintió un aguijón de recelo. Finch, él era el mayor de sus chicos, de la edad de Eleonora y a punto de ingresar a la universidad. Ella, una joven en edad de buscar marido, y con interés "repentino" por la espeleología. La mente de Frederick, siempre analítica, no pudo evitar el trazar su hipótesis. "¿Acaso era legítimo su interés?, ¿O todo aquello era un pretexto...

23# Bajo investigación

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       La presencia de la señorita Atherton, ocupando un asiento entre sus pupilos, era una anomalía que perturbaba la paz de Lord Frederick. Mientras señalaba distintas localizaciones cubiertas de hielo en un mapa y disertaba sobre la formación de estalactitas, su mirada, se posaba con frecuencia en ella. La joven, en ocasiones altiva, tomaba notas de caligrafía impecable con su ceño fruncido, sorprendentemente concentrada. Cuando formulaba una pregunta, esta era incisiva e inteligente, demostrando una comprensión que confrontaba su inexperiencia. "Es evidente que posee una mente curiosa", pensó Frederick, una verdad que ciertamente le incomodaba. Pues su experiencia le había enseñado que las jóvenes de su posición social rara vez dedicaban tiempo e intelecto a algo más que la gestión del hogar o las trivialidades sociales.  Pero, se preguntaba ¿Todo esto era interés genuino o una farsa?. Y la cuestión realmente le roía desde dentro. Él se había resignado a su ...

22# Una más

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    La reciente amonestación resonaba en su mente y su espíritu indomable se negaba a doblegarse tan fácilmente.  Si no podía ver a Mary en las cocinas por motivos de "decoro", encontraría otro modo. Sin embargo Eleonora no era una ilusa y sabía que debía tratar el asunto con sensatez. Al fin y al cabo, Lord Beaumont era un hombre muy formal y podía imponer su sanción de forma estricta y afectar con ello al equilibrio en el valle.  Por ello, se valió de sus habilidades de observación previa para identificar los horarios y colarse así entre los pupilos de Lord Frederick una mañana cualquiera. Lord Frederick, al verla, interrumpió su té vespertino alzando una ceja. "Señorita Atherton, ¿a qué debo el honor de su visita?" Se levantó para atenderla, haciendo pasar a los muchachos a la biblioteca. ​"Lord Beaumont" Saludó Eleonora en sutil cortesía. Se armó de valor y declaró con confianza.  "Pude oir sobre sus enseñanzas en el campo de la espeleología, una ...

21# Como rejas

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  La promesa de Lord Frederick no tardó en cumplirse e interpeló directamente a Harry. Quien comprendió el apuro de su vecino y fue al encuentro de su prima con la mayor premura posible. La halló inmersa en su diario, como casi siempre. ​Harry carraspeó notablemente incómodo. "El, debemos hablar. Lord Beaumont ha tenido a bien mencionar que tus visitas a las cocinas de Blackwood Manor son frecuentes." ​Ella cerró el libro de sopetón, con gesto contrariado. "¿Eso es importante? Mary, la Señora Cooper es mi amiga." "Comprendo tu afecto, pero debes entender que es inapropiado y sería objeto de habladurías si se conoce que una jovencita visita las dependencias de un caballero viudo." Eleonora se sorprendió dando un paso hacia atrás erráticamente. "No me mires así, querida prima, Lord Frederick se preocupa por tu reputación." Sentenció. "Y yo también lo hago." "Qué amables entrometidos" ​su rostro ahora encendido "A mi reputac...

20# Nervios de pie

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       Lord Frederick Beaumont se encontraba en su biblioteca, en una disertación sobre las formaciones kársticas ante dos de sus tres jóvenes pupilos, recientemente graduados en Eaton. El ambiente era de seria concentración, animada con el ir y venir de preguntas vivaces. ​No obstante, esa atmosfera pacífica se vio interrumpida por el toque brusco de la puerta. Tras autorizarlo, su mayordomo entró con una bandeja, que depositó con inusual brusquedad sobre su mesa. Él lo observó extrañado. "¿Todo en orden, Charles?" ​"Sí, mi Lord," respondió tenso. ​"Le noto... alterado. Además," añadió Frederick, señalando la taza humeante mientras le servía, "Le pedí el documento sobre los hallazgos en la cueva de Cheddar, y en su lugar me ha traído un té de menta." ​Charles enrojeció. "Mis disculpas, mi Lord. Yo no habría caído en tamaña deshonra a mi empeño de no ser... Lord Frederick se impacientó ante tanta palabrería. "Acabe Charles, interrumpe l...

19# ​Entre fogones

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     El bullicio de las cocinas de Blackwood Manor era reconfortante. Entre los múltiples aromas de las especias y el rítmico chisporroteo del fuego del hogar, podía leer el diario de su madre en alto. ​Mary, con las mejillas enrojecidas por el calor del horno cocinaba mientras escuchaba con fascinación pasajes que narraban encuentros "casuales", paseos "imprevistos", miradas prolongadas de más. Era evidente, que el destino había tramado sus hilos con la complicidad de dos almas que no podían evitar buscarse. ​"Se gustaban mucho, ¿cierto?", susurró Mary, con los ojos brillantes secándose las manos en un trapo de cocina. "Más de lo que admitirían al principio", sonrió soñadora. ​En ese instante, una voz estricta resonó desde la entrada de la cocina despertándolas de su ensoñación bruscamente.  "¡Mary! ¿Se entretiene con visitas? Son días importantes y hay demasiado que hacer." Farfullaba el hombre sin control. "Lord Beaumont no tole...

18# Intensamente

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  El salón bullía y Eleonora se sabía el centro de todas las miradas gracias al imponente vestido. ​"¿Disfrutó el paseo a caballo hoy, señorita Atherton?" ​Eleonora se giró para encontrarse con la penetrante mirada de Lord Frederick Beaumont. "¿Cómo sabe usted...?" Sus pestañas revolotearon como mariposas aletargadas por la confusión. Él pareció sentir la imperiosa necesidad de aclararlo y devolverle la tranquilidad, pues respondió con premura. "Es que montó usted en una de mis yeguas. Harry no cuenta con un animal adecuado para una dama y solicitó mi cortesía." ​"¿Gracie es suya? Bueno, de su esposa, supongo...", inquirió Eleonora, ojos muy abiertos y con un incipiente rubor subiendo a sus mejillas. Lord Frederick se llegó a preguntar qué había pensado la señorita en primer lugar para sentir tal alivio. ​"Lo fue, hace algunos años." Respondió sin profundizar más. ​"Ay, temía que dijese eso...", exclamó Eleonora, su mueca de d...

17# Buen gusto

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     Eleonora había generado malestar en Atherton Hall al llegar con frecuencia empapada, y con mucha más frecuencia, con sus botas  como principales víctimas de sus aventuras. Como ese sábado en que Harry la llevó a montar a caballo. Regresó extenuada y cuando se disponía a subir a sus habitaciones fue interceptada por Henrietta. "¡Qué bien que llega al fin, la tienen entretenida esas gentes del campo! Corra, debe presentarse ante mis invitados, a ver si así conseguimos que frecuente usted amistades menos deshonrosas de una vez" la reprendió. "Le ruego se asee y use algo que demuestre un poco de buen gusto, si es posible." Habían dispuesto algunas prendas para la ocasión en su vestidor. Preparadas con esmero para que le resultase sencillo optar por una de las opciones fáciles. Si bien eran sedas bonitas, parecían prestar atención a no eclipsar el terciopelo verde de Henrietta. ​No pudo evitar la chispa de rebeldía que prendió en su pecho y dejó de lado las preferen...

16# Una rosa en invierno

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     El cielo, que más temprano había prometido una velada azul y despejada, se tornaba ahora en un lienzo de grises plomizos. Eleonora, tras una reconfortante visita a Mary, aceleró el paso por la finca colindante a Atherton Hall; la amenaza de la lluvia inminente la apremiaba.   ​Desde los ventanales de la casa, una voz masculina, grave y extrañada, rompió el silencio del estudio. "¿Quién es esa joven, Charles?", preguntó el señor, señalando la figura bajo la lluvia. ​El ayudante de cámara se acercó, forzando la vista. "Ah sí, es una Atherton, mi señor." ​Una ceja se alzó con incredulidad. "¿Una Atherton? Pero la esposa de Harry es… y la señora Atherton falleció hace años." ​Charles, con discreción, aclaró: "Es la señorita Eleonora Atherton, mi señor. Frecuenta la casa de la señora Cooper." ​La joven, ya casi se perdía en su huida. "¿Cree que deberíamos censurar su comportamiento, señor?" Inquirió Charles mostrándose, quizá, demasiado...

15# Autodescubrimiento

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      Esos días que, tan poco tiempo atrás, languidecían en tedio mal disimulado, se vieron transformados pronto para Eleonora en una sucesión de descubrimientos.  Un martes cualquiera, Eleonora sintió que el clima primaveral era tan sofocante que desearía tener una alberca en la que refrescarse. Justo la noche anterior había leído "Sigue tus instintos, mi amor," palabras que resonaban en su mente, "pues la auténtica nobleza reside en ser una misma, sin convenciones." Ese día, su paseo por el campo la llevó más allá. Cruzando fincas y pequeños arroyos, asumió una caminata meritoria de hacerse en carruaje. Hasta que vislumbró al fin del sendero un objetivo apetecible, la respuesta a sus deseos. Y con las botas más embarradas que nunca echó a correr, libre, con el viento azotando su pelo suelto hasta llegar a la orilla de un bello estanque. Se zambulló sin dudar por nada o por nadie. Al emerger entre sonrisas, empapada y radiante, sintió una paz que le era completamen...

14# Naturalmente

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   En medio del ajetreo, Mary y Eleonora conversaban distraídas por el ambiente festivo que las rodeaba .   Los gritos de los pregoneros, el olor de la comida recién hecha y la risa de los niños creaban un contraste perfecto con la soledad que Eleonora había vivido en los últimos meses. Con una sonrisa, miró a su amiga. Mary mencionó a su señor y ella cayó en la cuenta por primera vez de que no conocía a su vecino más cercano. ​"Es una lástima que no haya podido asistir a la feria" comentó Eleonora. ​"Mi señor es... particular," respondió Mary con una sonrisa. "Dedica su vida a un oficio que, para muchos, es peculiar. Es un sabio. Un hombre que ama la... naturaleza." ​Eleonora reconoció el eufemismo, aún así no quiso preguntar más y quedó con la idea de que su amiga se refería a una buena persona. "Estoy agradecida, Mary, por su amabilidad al dejarme pasear por sus tierras sin queja." ​"Soy yo quien agradece verla por allí, señorita. Y le as...

13# Dulce como el caramelo

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    En sus solitarios paseos por la finca y alrededores se había cruzado con pocas personas, ninguna que mereciera la pena ser considerada en opinión de Henrietta. Sin embargo, Eleonora sintió temprana simpatía por la pareja que cultivaba las tierras de la finca vecina: James, un hortelano de manos firmes y Mary Cooper, una cocinera amable, cariñosa y de sonrisa afable. ​Con una timidez propia de la amistad recién estrenada, Mary, apurada por ver a Eleonora paseando siempre sola, la invitó a acompañarlos a la feria del pueblo.  “Tiene que probar mis dulces, el puesto estará todo el día abierto.” Decía dándole a probar distintas variedades de sus dulces caseros. "Mi señor ha sido muy generoso y tendemos todo el fin de semana libre, lo pasaremos bien", le aseguró feliz. Con la esperanza de encontrar un poco de vida en el bullicio de la gente, Eleonora aceptó sin dudar. Pues ¿no es un bocado dulce el de la amistad correspondida?

12# Cara y cruz

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      "Prima, qué grata sorpresa" Harry Sinclair atravesó la maleza, seguido de cerca por varios hombres, también armados. "Estamos inmersos en una partida de caza menor, quizá deberías volver otro día por aquí. Es peligroso". Eleonora asintió aún visiblemente emocionada y se marchó despidiéndose de su madre. "¡El!" se volvió y miró a su primo al escuchar el diminutivo. "Había pasado mucho tiempo desde la última vez que alguien la visitó, me alegra que la hayas encontrado". "Gracias Harry, por todo". Por un momento un deje de confusión atravesó el rostro del moreno, que la miraba ceñudo. Ella se animó a aclararlo. "Me están tratando bien y la habitación es digna de una reina". "Atherton Hall es tu casa El, nunca me he engañado", se encogió de hombros "Puede que Henrietta aspire a algo más, al fin y al cabo guardamos las tierras por años. Pero yo siempre supe que todo es tuyo" "Quiero que sepas que si a...