11# Escrito en piedra
Los siguientes días no pudo separarse del diario, había pertenecido a su madre y le impacientaba saber qué dejó en el mundo esperando a ser encontrado y leído por ella. Los campos y caminos de la finca se convirtieron en un laberinto en el que perderse, solo que ahora lo hacía siempre con la mirada fija en páginas llenas de memorias.
Sus padres vivieron una historia de amor tan apasionada y valiente, que la llevó a entender por primera vez el origen de su propia vida, un milagro nacido del más puro afecto.
Su madre, con letra temblorosa, narraba el lento avance de la enfermedad que la consumiría, y que sabía, pondría fin a su vida.
Con la misma firmeza con que una vez amó, plasmó su último deseo: ser enterrada en un rincón que era especial para ella. El diario indicaba su localización en la finca mediante un pequeño mapa.
Tras errar varias veces al tratar de localizar el norte y tener que volver a empezar, pudo tomar el camino adecuado y encontrar la tumba con la satisfacción de saber cumplido el último deseo de su madre. Allí, ante la tumba abandonada de su madre, sanó una herida que ni siquiera sabía que tenía.

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