15# Autodescubrimiento
Esos días que, tan poco tiempo atrás, languidecían en tedio mal disimulado, se vieron transformados pronto para Eleonora en una sucesión de descubrimientos. Un martes cualquiera, Eleonora sintió que el clima primaveral era tan sofocante que desearía tener una alberca en la que refrescarse.
Justo la noche anterior había leído "Sigue tus instintos, mi amor," palabras que resonaban en su mente, "pues la auténtica nobleza reside en ser una misma, sin convenciones."
Ese día, su paseo por el campo la llevó más allá. Cruzando fincas y pequeños arroyos, asumió una caminata meritoria de hacerse en carruaje.
Hasta que vislumbró al fin del sendero un objetivo apetecible, la respuesta a sus deseos. Y con las botas más embarradas que nunca echó a correr, libre, con el viento azotando su pelo suelto hasta llegar a la orilla de un bello estanque.
Se zambulló sin dudar por nada o por nadie.
Al emerger entre sonrisas, empapada y radiante, sintió una paz que le era completamente desconocida.
"Aquí estoy, madre," susurró al cielo, "Esta soy yo."

Comentarios
Publicar un comentario