23# Bajo investigación

 



    La presencia de la señorita Atherton, ocupando un asiento entre sus pupilos, era una anomalía que perturbaba la paz de Lord Frederick. Mientras señalaba distintas localizaciones cubiertas de hielo en un mapa y disertaba sobre la formación de estalactitas, su mirada, se posaba con frecuencia en ella.
La joven, en ocasiones altiva, tomaba notas de caligrafía impecable con su ceño fruncido, sorprendentemente concentrada. Cuando formulaba una pregunta, esta era incisiva e inteligente, demostrando una comprensión que confrontaba su inexperiencia.

"Es evidente que posee una mente curiosa", pensó Frederick, una verdad que ciertamente le incomodaba. Pues su experiencia le había enseñado que las jóvenes de su posición social rara vez dedicaban tiempo e intelecto a algo más que la gestión del hogar o las trivialidades sociales. 
Pero, se preguntaba ¿Todo esto era interés genuino o una farsa?. Y la cuestión realmente le roía desde dentro.
Él se había resignado a su presencia temporal en clase para evitar cualquier escándalo público que la inocencia de la joven no pudiera advertir, y aún así, tantas incógnitas y la cercanía constante le afectaban.

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