13# Dulce como el caramelo



   En sus solitarios paseos por la finca y alrededores se había cruzado con pocas personas, ninguna que mereciera la pena ser considerada en opinión de Henrietta.

Sin embargo, Eleonora sintió temprana simpatía por la pareja que cultivaba las tierras de la finca vecina: James, un hortelano de manos firmes y Mary Cooper, una cocinera amable, cariñosa y de sonrisa afable.

​Con una timidez propia de la amistad recién estrenada, Mary, apurada por ver a Eleonora paseando siempre sola, la invitó a acompañarlos a la feria del pueblo. 

“Tiene que probar mis dulces, el puesto estará todo el día abierto.” Decía dándole a probar distintas variedades de sus dulces caseros. "Mi señor ha sido muy generoso y tendemos todo el fin de semana libre, lo pasaremos bien", le aseguró feliz.
Con la esperanza de encontrar un poco de vida en el bullicio de la gente, Eleonora aceptó sin dudar. Pues ¿no es un bocado dulce el de la amistad correspondida?

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