22# Una más
La reciente amonestación resonaba en su mente y su espíritu indomable se negaba a doblegarse tan fácilmente. Si no podía ver a Mary en las cocinas por motivos de "decoro", encontraría otro modo.
Sin embargo Eleonora no era una ilusa y sabía que debía tratar el asunto con sensatez. Al fin y al cabo, Lord Beaumont era un hombre muy formal y podía imponer su sanción de forma estricta y afectar con ello al equilibrio en el valle. Por ello, se valió de sus habilidades de observación previa para identificar los horarios y colarse así entre los pupilos de Lord Frederick una mañana cualquiera.
Lord Frederick, al verla, interrumpió su té vespertino alzando una ceja. "Señorita Atherton, ¿a qué debo el honor de su visita?" Se levantó para atenderla, haciendo pasar a los muchachos a la biblioteca.
"Lord Beaumont" Saludó Eleonora en sutil cortesía. Se armó de valor y declaró con confianza.
"Pude oir sobre sus enseñanzas en el campo de la espeleología, una ciencia joven y que, admito, me fascina.
"Es grato que admita tal entusiasmo, no obstante..." Eleonora interrumpió antes de poder ser rechazada educadamente.
"Solicito asistencia como oyente pues mi deseo de aprender sobre.... cualquier cosa es sincero." Los pupilos intercambiaron miradas divertidas.
Lord Frederick, parecía contrariado. Pero lo consideró un momento, pues negarse en público sería descortés. "Su presencia será bienvenida. Sin embargo," añadió suspirando "hablaremos sobre la continuidad de estos arreglos."
Eleonora asintió con una sonrisa satisfecha, sabiendo que había logrado su cometido. El camino a las cocinas estaba, por ahora, de nuevo abierto.

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