14# Naturalmente
En medio del ajetreo, Mary y Eleonora conversaban distraídas por el ambiente festivo que las rodeaba. Los gritos de los pregoneros, el olor de la comida recién hecha y la risa de los niños creaban un contraste perfecto con la soledad que Eleonora había vivido en los últimos meses. Con una sonrisa, miró a su amiga.
Mary mencionó a su señor y ella cayó en la cuenta por primera vez de que no conocía a su vecino más cercano.
"Es una lástima que no haya podido asistir a la feria" comentó Eleonora.
"Mi señor es... particular," respondió Mary con una sonrisa. "Dedica su vida a un oficio que, para muchos, es peculiar. Es un sabio. Un hombre que ama la... naturaleza."
Eleonora reconoció el eufemismo, aún así no quiso preguntar más y quedó con la idea de que su amiga se refería a una buena persona.
"Estoy agradecida, Mary, por su amabilidad al dejarme pasear por sus tierras sin queja."
"Soy yo quien agradece verla por allí, señorita. Y le aseguro que mi buen señor jamás se percató de su presencia. Y si lo hace, responderé por usted".
A ella le picó la curiosidad, ¿Quién no notaría una visita inoportuna por los alrededores?
Sin más dieron por finalizada la conversación. "Tiene razón Mary, este dulce es delicioso".

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